El nombre del amor


Cualquiera sea tu nombre http://eugebartolome.blogspot.com/2014/08/cualquiera-sea-tu-nombre.html

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El príncipe azul existe


Sí, ya sé, no se la esperaban, ¿no? Especialmente de una conchuda como yo que vive diciendo que el amor es una porquería, que los hombres son todos infieles, etc etc etc Y bueh, tal vez me equivoqué, puede pasarme a mí también, aunque tenga aspecto de diosa soy una simple mortal. Soy una persona, como vos y como aquella, y entonces a veces la pifio. No muchas veces, pero a veces puede pasar. Es una ecuación simple. People la pifia > I’m a person (singular for people) >I la pifio too.
Cuestión que estaba pensando, el problema no es que los hombres sean una mierda y el amor una cagada y toda esta vida sea una cloaca gigante… No, resulta que el tema está en que las mujeres (y los hombres también) somos impacientes, entonces empezamos la pubertad con una ilusión enorme y el amor es como un arco iris de maravillosos colores y los pajaritos cantan y la bruja se levanta, que sí, que no, que caiga un chaparrón con agua y jabón debajo del colchón. Uy, para, ¿en qué estaba? ¡Ah! ¡Sí! ¡La pubertad! ¡Hermosa etapa! Si nos olvidamos de la confusión hormonal, los bigotes y las piernas peludas que nos quedan como el orto porque somos nenas pero no nos dejan depilarnos porque “somos nenas”… Después de eso la adolescencia con la crisis de la identidad, el amor que se empieza a genitalizar un poco más todavía (porque no me vengan con mariposas en la panza, no son mariposas y la panza está más arriba). Después de un amor adolescente, llega la desilusión, la primera paliza de la realidad, el primer agujero al corazón. Para la juventud, ya tenemos algún que otro bypass y corremos con más precauciones a fines de no morir en el intento de amar. Y ahí es donde ataca la conciencia de que somos adultos (o casi) y tenemos X cantidad de años y ya no tenemos ganas de seguir buscando y además Juancito no es mal pibe, a veces se la manda y no es muy romántico pero al menos no es mal vago y estamos casi seguras de que no nos ha cagado y si nos cagó no deben haber sido más de dos o tres veces seguro que nos sobran los dedos de una mano para contar las guampas que nos clavó, porque es buen pibe pero es hombre y los hombres no son fieles, ninguno, eso no existe y si existe nos da paja seguir buscando así que preferimos pensar que no. Porque ya estamos cómodas. Porque ya le conocemos las mañas. Porque somos unas conformistas de mierda y Juan también y entonces se va a quedar con nosotras porque a él también lo tiene un toque cansado eso de estar buscando el amor y porque los padres le dicen que quieren ser abuelos y bueh, María es buena mina, sería una buena madre, no tiene dudas de eso porque ya practica con él (“Juan, ponete la campera que hace frío”) sí, re buena madre. Entonces se conforman y se quedan con esa persona que tienen al lado y son semifelices y eso está bien, alcanza.
Pero yo hoy, capaz que porque estoy optimista porque me saqué un 10 en Lingüística, (lo admito, puede ser un factor importante), hoy estoy casi segura de que hay alguien que saca lo mejor de uno y lo motiva a ser mejor y le genera cosas lindas y le da ganas de vivir más intensamente y quizás si uno no se conformara con Juan o María encontraría a esta otra persona que es su príncipe azul o su princesa y sería realmente feliz para toda la vida. No sé, es una idea nomas, capaz que no sea así, capaz que mi error haya sido pensar que estaba equivocada. 🙂