Cuando NO escribir no es opción


Se pierden las ganas, se esconde en un rincón la inspiración. Cuando no escribir deja de ser opción, uno se bloquea, se nubla, se anula.
Volver a la facultad implica muchas cosas positivas, creo que en su mayoría, pero esto de tener que escribir sobre temas específicos, cubriendo cuotas de palabras, cruzando los dedos para que el docente lo apruebe es definitiva y absolutamente una cagada. Las palabras me hacen bullying.
No importa, ya me vengaré.
Si ven que no aparezco en algunas semanas, no se preocupen, no llamen a la policía, probablemente esté bien, encerrada en un cuarto mirando fanáticamente un cuaderno en blanco, tratando de descubrir la silueta de las palabras que se esconden de mí y se ríen con tono burlón detrás de las líneas del renglón.

Detrás de mi sonrisa


Hace ya algunos días que mis amigos y conocidos me preguntan a qué ese debe mi felicidad, esta felicidad palpable que traigo encima, esta sonrisa amplia, esta luz en mi mirada… Hace ya algún tiempo que me lo preguntan y yo hasta ayer no sabía qué responder. La gente cuando te ve feliz suele asumir cosas, y si la que está feliz es una mujer, es común que crean que esa felicidad es en parte prestada, que tiene que ver con una persona que nos está enamorando… Bueno, podría haber sido el caso, pero realmente no lo es. Ya hace bastantes lunas llenas de la última vez que amé. Pero la felicidad está presente y aunque uno no quiera, después de un tiempo se empieza a preguntar qué puede contestar ante la curiosidad de la gente y se adueña un poco de esa curiosidad y busca los motivos en cada sonrisa, busca cuidadosamente en cada recoveco del alma hasta que encuentra la respuesta.
Yo no soy la excepción a esta regla. Ayer por fin supe qué responder. Podría hacer una lista medianamente completa de los motivos de mi felicidad,  por ejemplo:
Mis seres queridos y yo tenemos salud
Tenemos trabajo
Tenemos comida, bebida, techo, abrigo y por sobre todas las cosas, nos tenemos los unos a los otros, nos alentamos, nos cuidamos, nos apoyamos, nos incentivamos, nos ayudamos, nos amamos
Esta lista, si bien es correcta, se podría resumir en muchas menos palabras. Verán, señoras y señores, el motivo de mi sonrisa es mucho más sencillo. Soy feliz porque estar triste me parece una pérdida de mi valioso y por sobre todas las cosas irrecuperable tiempo vital. Sí, así es la cosa. Cuando yo era una niña la muerte no estaba ni siquiera en mi vocabulario. De adolescente se ubicó entre las cosas que les pasaban a los viejos, yo no tenía que preocuparme por esas cosas. Adolescente e inmortal, cuando uno es el adolescente, son prácticamente sinónimos. Ahora, ya casi pisando los 30, la muerte es una amiga que te puede visitar en cualquier momento para llevarte a pasear muy lejos de todo lo que conocemos, lejos de nuestros seres queridos que nos alegran la vida. Por eso, mi tiempo de vida es tan valioso ahora, ahora que entendí que no es eterno, que cada momento es un regalo y que estar triste o enojado lleva tiempo, se lo lleva y ya no lo podemos recuperar. Entonces, sí, soy feliz, básicamente porque decidí serlo y, si me preguntan, es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
Saludos y… como es viernes y carnaval… ¡salud!

#DeboAdmitir


Debo admitir que desde que empecé el #desafíoFitness estoy buscando excusas para evadir la actividad física (y en ese sentido estoy teniendo éxito). Faltan pocos días para recibir en este mundo a una ahijada nueva, una sobrina del corazón, del alma, que me enternece profundamente. Lamentablemente el mundo que la espera no es el mejor, no es el que yo querría para “mis hijos”, pero es lo que hay y es nuestro trabajo diario hacer que sea un poco mejor para ella y para todos los niños (ay ya me puse solemne, es que estoy hormonal y me pongo pelotuda. Perdón, mala mía).
Por otro lado, estoy tratando de vender rifas, productos de cosmética, ollas, dar clases particulares, maquillar, peinar y traducir… Todo eso se resume en que “estoy tratando de ganar unos pesos para que no me coman los piojos”.
A nivel sentimental, creo que podría describir mi situación con una película; “Virgen a los 40”, porque a este paso ¡en 10 años más vuelvo a ser virgen! Jajaja nah, pero hablando en serio, hoy mi cuñado me dijo “tía solterona” y ya casi no sonó tan feo… No sé si estoy agarrando cariño a la idea o es que ya me di por vencida con los hombres… La cuestión es que si en el futuro no hablo más de este aspecto de mi vida es porque probablemente ya ni siquiera me den ganas de quejarme… Estoy llegando a ese punto, el de la aceptación.
Otro notición es que ya estamos en febrero y eso significa dos cosas: exámenes finales de la facultad y que falta poco mas de un mes para volver a clases…
Imaginen mi alegría(?)
Por décima vez en lo poco que va en el año, estoy dejando de morderme las uñas… Sí, hay gente que de muerde el labio, otras personas se comen el pelo o se lo arrancan y yo me muerdo las uñas… Pero estoy yendo a terapia y ese es uno de los temas que pienso hablar con la psicóloga a penas termine de resolver mi complejo de Electra (para el que no sabe, es Edipo versión femenina).
Mañana tengo que resolver operaciones combinadas a la mañana. ¿Por qué? Porque tengo que pagarme la comida y como nunca me entero de los castings para la televisión, Suar no me ha podido descubrir. Él se lo pierde.
Saludos dramáticos…