Pienso, existo después (?) #Frases y #palabras que decimos mal


Pienso, luego existo… O sea que existo porque pienso… o sea, el hecho de pensar es lo que me da la pauta de mi existencia, porque para pensar tengo que existir… Porque luego también significa por lo tanto. Bueno, nada, estaba pensando en esas frases que la gente dice y las dice mal… Las palabras que usamos mal. Por ejemplo, hay quienes dicen “qué aspamentosa que sos!” o “deja de hacer espamento” pero el detalle es que ¡esas palabras no existen! El término correcto y aceptado por la RAE es aspaviento o, en su defecto, aspaviento. Cuando escucho a la gente decir “espamento” o “pamento” siento que se me acelera el envejecimiento celular y me acerco un poco más rápidamente a mi muerte… Ok, un toque capaz que exageré, pero de entiende que me molesta mucho, ¿no?
Lo mismo me pasa cuando escucho frases como “fue la gota que rebalsó el vaso” cuando se quiere decir que era la que faltaba para que se derrame el contenido del vaso, o sea, rebasó! Rebasó!! REBASÓ!!! También se me acelera el pulso cuando dicen “me está reparando” en referencia a alguien que está realizando una imitación con tono burlón, es decir, “remedando”. En fin, estos sin algunos de los ejemplos más comunes, pero hay muchos más, como cuando usan los ordinales primer y tercer fuera de las reglas del castellano y declaran , por ejemplo, que fue la primer vez que hicieron algo así… Vez es femenino, la vez que… La primera vez… La tercera vez…
A todo esto yo soy muy dura para los cambios en el castellano y me vuelvo conservadora, pero a la vez creo que una de las cosas más atractivas del inglés es la facilidad que tiene para inventar palabras constantemente… Sí, ya sé, no tengo goyete! Por ejemplo, no escribí todos los signos de pregunta o exclamación al principio… Y eso casi no me jode… Casi…
En fin, quizás no tenga mucho sentido esta queja, pero no se quejen porque estoy cansada y esto es lo único en lo que pude pensar para quejarme hoy…
Saludos, terrícolas!

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#LlueveOtraVez


Es sábado, madrugada de domingo para ser más precisa, y está lloviendo como si no hubiera mañana! La culpa? Mía, sí, es mi culpa. Tengo 29 años, ya no soy una adolescente que sale todos los fines de semana. No siquiera salgo todos los meses! De hecho, deben haber pasado ya unos dos o tres meses de mi última salida a bailar. A bailar, porque no es que no haga nada, o sea, estoy vieja, no muerta! Me junto con amigos a tomar algo, a comer, a jugar juegos de mesa, etc… Pero a bailar… No, hace mil que no salimos a bailar. Claro, es que ya están todos re casados y prefieren otro tipo de salidas y yo… Bueno, yo no tengo pareja, pero la idea de ir de levante me da una paja que no les puedo ni explicar! Porque explicar también me da paja…
Bueno, cuestión que dije que salía hoy y por eso está lloviendo. No me odien, no lo hice a propósito.
En fin, hablar del tema me dio sueño, aprovecho para dormir.
Besos mojados! Ah, no, para, eso suena horrible, hagan como que no dije nada…
Chau

Cuando CAE la noche…


Yo estaba tratando de estudiar, como siempre o casi siempre, cuando en la radio empezó a sonar un tema de CAE y me puse a pensar en la cantidad de cantantes que me parecían hermosos cuando era chica y ahora al verlos dudo si los problemas que tengo en la vista no los arrastro de esa etapa de mi vida. O sea, CAE… CAE?!! En qué estaba pensando?? Esos pantalones blancos y las camisas abiertas en los últimos botones mostrando orgulloso su pulóver de pelos en el pecho. Ajjjjj ¡Me da picazón! Los 90 dejaron muy pocas cosas rescatables y sin embargo los diseñadores ahora están queriendo revivir  tendencias como por ejemplo la de los pantalones nevados. Sí, pantalones nevados. No sé no cómo explicarlo… Hay tantas cosas mal en un solo pantalón que les tendría que dedicar una entrada completa como mínimo. Pero no es solo eso, es todo, todo lo que pasó en esa década parece sacado de una película de terror! Es más, a nivel local estaba patillas locas presidiendo el país! Argentina empezó la década perdiendo un mundial, la mejor canción de mundial fue la del 90 y era italiana. Italiana! No tengo nada en contra de la música italiana pero los reto a que me nombren otro temazo italiano. A ver… Y? NO HAY! Los noventa fueron 10 años para el olvido. Totalmente perdidos. Bueno, no todo era malo… Estaba Bon Jovi cantando Bed of Roses… OK, quizás no fueron tan terribles después de todo. ¡Gracias, Jon, salvaste una década!

El príncipe azul existe


Sí, ya sé, no se la esperaban, ¿no? Especialmente de una conchuda como yo que vive diciendo que el amor es una porquería, que los hombres son todos infieles, etc etc etc Y bueh, tal vez me equivoqué, puede pasarme a mí también, aunque tenga aspecto de diosa soy una simple mortal. Soy una persona, como vos y como aquella, y entonces a veces la pifio. No muchas veces, pero a veces puede pasar. Es una ecuación simple. People la pifia > I’m a person (singular for people) >I la pifio too.
Cuestión que estaba pensando, el problema no es que los hombres sean una mierda y el amor una cagada y toda esta vida sea una cloaca gigante… No, resulta que el tema está en que las mujeres (y los hombres también) somos impacientes, entonces empezamos la pubertad con una ilusión enorme y el amor es como un arco iris de maravillosos colores y los pajaritos cantan y la bruja se levanta, que sí, que no, que caiga un chaparrón con agua y jabón debajo del colchón. Uy, para, ¿en qué estaba? ¡Ah! ¡Sí! ¡La pubertad! ¡Hermosa etapa! Si nos olvidamos de la confusión hormonal, los bigotes y las piernas peludas que nos quedan como el orto porque somos nenas pero no nos dejan depilarnos porque “somos nenas”… Después de eso la adolescencia con la crisis de la identidad, el amor que se empieza a genitalizar un poco más todavía (porque no me vengan con mariposas en la panza, no son mariposas y la panza está más arriba). Después de un amor adolescente, llega la desilusión, la primera paliza de la realidad, el primer agujero al corazón. Para la juventud, ya tenemos algún que otro bypass y corremos con más precauciones a fines de no morir en el intento de amar. Y ahí es donde ataca la conciencia de que somos adultos (o casi) y tenemos X cantidad de años y ya no tenemos ganas de seguir buscando y además Juancito no es mal pibe, a veces se la manda y no es muy romántico pero al menos no es mal vago y estamos casi seguras de que no nos ha cagado y si nos cagó no deben haber sido más de dos o tres veces seguro que nos sobran los dedos de una mano para contar las guampas que nos clavó, porque es buen pibe pero es hombre y los hombres no son fieles, ninguno, eso no existe y si existe nos da paja seguir buscando así que preferimos pensar que no. Porque ya estamos cómodas. Porque ya le conocemos las mañas. Porque somos unas conformistas de mierda y Juan también y entonces se va a quedar con nosotras porque a él también lo tiene un toque cansado eso de estar buscando el amor y porque los padres le dicen que quieren ser abuelos y bueh, María es buena mina, sería una buena madre, no tiene dudas de eso porque ya practica con él (“Juan, ponete la campera que hace frío”) sí, re buena madre. Entonces se conforman y se quedan con esa persona que tienen al lado y son semifelices y eso está bien, alcanza.
Pero yo hoy, capaz que porque estoy optimista porque me saqué un 10 en Lingüística, (lo admito, puede ser un factor importante), hoy estoy casi segura de que hay alguien que saca lo mejor de uno y lo motiva a ser mejor y le genera cosas lindas y le da ganas de vivir más intensamente y quizás si uno no se conformara con Juan o María encontraría a esta otra persona que es su príncipe azul o su princesa y sería realmente feliz para toda la vida. No sé, es una idea nomas, capaz que no sea así, capaz que mi error haya sido pensar que estaba equivocada. 🙂

Esa puta manzana


Toda mi vida me reí con bronca de los ataques de hipocondría de mis viejos. ¿Vieron que algunos padres compiten en cosas como quién gana más plata, quién cocina mejor, quién es mejor padre, etc? Bueno, mi casa no es la excepción y mis viejos también competían. Ganaba el más enfermo. Sí, el más enfermo, hecho cuero, destruido, ese se llevaba el premio. Si mi viejo tenia hipertensión, mi vieja también. Si uno necesitaba lentes, el otro también. Mi viejo es alérgico al tomate, a mi vieja le cierran el pecho los aerosoles… Mi vieja se rompió los meniscos, mi viejo también. Creo que entendieron mal eso de “en la salud y en la enfermedad” ¡No era que se tenían que enfermar juntos! Y bueno, así viví estos veintiunmontón años de vida, rodeada de radiografías, electros,  chequeos, etc. En una casa normal hay un botiquín pequeño, en mi casa hay una sección de la alacena prácticamente dedicada a los productos farmacéuticos.
Dicen que uno se convierte en lo que critica… Bueno, yo siempre pensé que no era mi caso (y sí, en general uno se cree la excepción) hasta que anoche me lastimé el ombligo con el arito y sentí cómo una gran infección comenzaba a recorrer mi cuerpo célula por célula hasta dejarme sin vida. OK, no fue taaaaaan así, ¡pero un poco me asusté! Pensé en llamar a mi vieja para que lo mire, pero no tenía ganas de correr a la sala de emergencias. Ya sé qué están pensando, ¡qué bolacera! Bueno, no, no es exagerado pensar que podía terminar en el hospital, una vez me llevó porque me raspé con un fierro…  El tema es que era tarde y para lo único que iba a servir decirle era para que me rete como si tuviera 5 años, lo cual en general me lleva a comportarme como si fuera una nena asustada y caprichosa. Después iba a pasar la noche visitándome para asegurarse de que no tuviera fiebre y si “sobrevivía” la noche, me esperaban días o incluso semanas de inspecciones a la voz de “vení que quiero ver cómo está eso” mientras se pone los anteojos o incluso una lupa… Con este panorama en mente decidí arriesgarme a morir sin decir adiós y me acosté a tratar de conciliar el sueño. Al otro día desperté… Sí, ¡DESPERTÉ! ¡Estaba viva! Y mi ombligo de veía bastante bien. Quizás no era tan grave como pensé… Y quizás tampoco era la excepción a la regla, después de todo la manzana no cae muy lejos del árbol.

Gatafloqué??


Acá andamos, hace un año me estaba peleando con el que hoy es mi ex y en la lista interminable de mi libro de quejas escribía en letras mayúsculas y color rojo “NO ES ROMÁNTICO”. Estaba enojadísima porque ¡¡el muy forro no me había regalado jamas ni un chocolate!! (chocolate es un decir, no me gusta el chocolate) Bueno, el tema es que nunca salí con nadie romántico, entonces no tenía idea de lo que era y como buena ignorante lo idealizaba. Recuerdo bien que en una de las charlas post-rompimiento (Qué palabra más rara, creo que la acabo de inventar… ¿Eso es como parir, no? Debe ser lo más cercano que yo hice a parir, darle vida a una palabra… ¿Estoy desvariando? Estoy desvariando, perdón) le dije a una amiga “Mi próximo novio no va a ser un forro como todos los anteriores, no, no, no. Nunca más me engancho con uno así. Hijo de mil puta, ¿sabés qué me decía? Que los tipos que son atentos y regalan flores son todos infieles. Y yo contenta porque era un seco pero por lo menos me era fiel… ¡pero qué tarada! ¡Imbécil! ¡¡¡Eran las guampas que no me dejaban pensar!!! ¡Encima de infiel, tacaño! Así que a mí no me vengan más con el cuentito ese, quiero un novio que me llene de flores, ¡que cada cumpleaños mío y cada aniversario parezca un puto velorio! ¡Y alfajores, quiero que me llene de alfajores, de obleas, de galletitas Toddy! ¡Caramelitos de goma hasta en la nariz quiero tener! ¡Quiero que me regale tantas golosinas que dude si comerlos o ponerme un fucking kiosco! Y que me dedique canciones, poemas… ¿Sabes qué quiero? El puto príncipe azul, ese de Disney, ese quiero”. Convencidísima estaba. Y equivocadísima también. Nadie quiere eso. Ni siquiera yo. Mucho menos yo. Hace unos días conocí un pibe que es todo eso y ya he querido matarlo unas 4 o 5 veces… Pero bueno, capaz que el problema no sea él, quizás sea que yo me malacostumbré a los soretes y ahora me cuesta disfrutar de los gestos pricipeazulezcos de este señor (qué manera de parir palabras)… Capaz, no digo que sea seguro, pero capaz que en una de esas el problema esta vez sea yo, bueno, nosotros… yo y mi gataflorismo.

Ese momento en el que te das cuenta de que comprás un producto por la propaganda y no por el producto en si mismo…


Sí, no sé si a ustedes les ha pasado, pero a mi me pasa seguido, sin ir más lejos hoy me pasó que mirando la propaganda de fideos Luchetti entendí que en realidad no me gustan los fideos, ¡pero Mamá Luchetti ME ENCANTA!

Así fue que empecé a hacer una revisión de las marcas que consumo y efectivamente a mi me venden la marca, el eslogan, el paquete, pero el producto…¡el producto en si me da igual! Nos venden buzón, ¿se dan cuenta? Bueno, al menos a mi me pasa eso…

He aquí algunos ejemplos:

Desde el irrompible e irreemplazable Nokia 1100, Nokia fue para mí la marca elegida en celulares, pero en realidad, para ser sincera, lo que me atrapó fue el eslogan: Connecting People (es como too much! ¡Me encanta!)

Años y años de mi vida tomé mates con yerba “Aguantadora”… porque es la más rica? No, o sea, es rica, pero ese no era el motivo, en realidad me gusta la canción. La conocen, ¿no? Canten conmigo! ♪♫Yerba mate Aguantadora, para seguir y seguir, yerba mate para compartir, aguanta Aguantadora, yerba mate Aguantadora, un buen mate para compartir…♪♫ Ah, que no la saben, ¿la se yo nomás? Bueno, ponele…

Érase una vez, a toda fiesta o cena a la que asistía en la que había que llevar la bebida yo aparecía con una Quilmes simplemente porque las propagandas eran DEMASIADO BUENAS y con ese eslogan no podía no llevarla, o sea, Quilmes es “El sabor del encuentro” ¿cómo podés discutir con eso? No se puede. ¿Se acuerdan de esta propaganda? http://www.youtube.com/watch?v=3UQoeGXHScE

Y por último, una de las propagandas de Mamá Luchetti que más me gusta: http://www.youtube.com/watch?v=xXjRZIZUR08

Esto fue el post del día, ¡espero que les haya gustado!

A saber: ceda el paso NO es lo mismo que acelere


No sé cómo será en las ciudades grandes como Buenos Aires, Córdoba o Rosario, pero en Paraná el tránsito es todo un tema. A veces pienso que es un problema de educación vial, otras que es sencillamente falta de educación en general.

Al parecer, el amarillo del semáforo para algunos conductores significa  “acelere”, el cartel de “Prohibido estacionar” sería algo así como “estacionar en doble fila” o “deje alguien dentro del vehículo para que le avise en caso de que llegue un zorro” y la cebra peatonal… para qué mencionarla si es una especie de marca fantasma que ya nadie respeta.

Las motos son un caso aparte, podría dedicarles mucho más que unas pocas palabras, ya que por ejemplo SIEMPRE te pasan por la izquierda, es habitual ver quienes conducen motos llevando el casco de codera o vincha. A pesar de que están diseñadas para un máximo de dos personas, en mi ciudad no es extraño ver 5 personas arriba de una pequeña motocicleta, lo que no solo habla de una gran falta de responsabilidad y conciencia del peligro, sino también de una increíble capacidad cuasi-circense, esa gente debería estar ganando plata por dar ese tipo de espectáculos, en lugar de arriesgar la vida así, gratuitamente. Al menos la gente de circo gana plata por hacer esas cosas…

Los peatones no nos quedamos afuera, muchas veces cruzamos por el medio de la calle, en diagonal, cuando el semáforo para el peatón está en rojo, etc etc…

Ojalá el cambio esté cerca, si cada uno hace las cosas como corresponden (usando el cinturón de seguridad, el casco, frenando cuando corresponde, etc) entre todos vamos a evitar muchísimos accidentes.

Y de postre… morbo con chocolate


A ver, que alguien me explique cómo puede ser que una persona en nombre de la lucha contra la violencia, recurra a la difusión de imágenes y mensajes violentos a modo de campaña de concientización. Al final de cuentas parece que Mario tenía razón cuando escribió “quien pacifique a los pacificadores, un buen pacificador será”. 

Igual, no me crean este falso discurso moralista, acá el tema es otro. Resulta que estaba muy contenta de la vida, después de cenar, sentada en mi escritorio mirando “la” novela mientras (para no perder la costumbre) revisaba el muro de Facebook de reojo. Justo cuando estaba a punto de comer de postre un riquísimo helado (bombón suizo), una imagen asquerosamente indescriptible de esas que andan dando vueltas por la web “en defensa de los animales” se grabó a fuego en mi retina e hizo que el postre ya no fuera buena idea. Oh, qué manera más poética de decirlo. Pero hablando mal y pronto, me cagaron el postre. 

Así que ya saben, si quieren luchar en contra de la violencia, cualquiera sea, traten de hacer algo de verdad y no de caer en el lugar común de compartir imágenes y mensajes morbosos en cuanta red social encuentran. ¡Gracias!Imagen